seminario-horacio
Jueves 28 de Mayo
/​ 16.30 a 21.30 hs.
Bono Docente $ 500 (se requie­re seña para reser­va del lugar)
DESCUENTO A ESTUDIANTES
Centro Cultural España Córdoba

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Ortotipografía

Se entien­de por Ortotipografía al con­jun­to de reglas, nor­mas y con­ven­cio­nes (tan­to orto­grá­fi­cas como tipo­grá­fi­cas) que regu­lan el uso de las gra­fías y los recur­sos macro y micro tipo­grá­fi­cos apli­ca­bles en el dise­ño edi­to­rial para garan­ti­zar la ade­cua­da inter­pre­ta­ción de los tex­tos escri­tos.

«Las nor­mas orto­ti­po­grá­fi­cas viven suje­tas a la lógi­ca inter­na de la len­gua escri­ta, tan­to por lo que hace refe­ren­cia a las leyes de la gra­má­ti­ca y la orto­gra­fía como a las que regu­lan la expre­sión grá­fi­ca de la escri­tu­ra. Gracias a su arti­cu­la­ción como sis­te­ma de con­ven­cio­nes se han podi­do fijar y nor­ma­li­zar los cri­te­rios para la pro­duc­ción de tex­tos en cada ámbi­to lin­güís­ti­co» (Simón i Ortoll, B.: «Usos y desusos del cal­de­rón», Box nº 3, Rosario, 2001).

A lo lar­go de los siglos, y con par­ti­cu­lar énfa­sis des­de la inven­ción de la impren­ta, el tex­to, escri­to o impre­so, se ha ido cons­ti­tu­yen­do como un obje­to com­ple­jo, en el que se arti­cu­lan y super­po­nen cues­tio­nes que tie­ne que ver con lo his­tó­ri­co, lo eti­mo­ló­gi­co, lo lin­güís­ti­co, lo cog­nos­ci­ti­vo, lo dis­cur­si­vo y lo esté­ti­co, por men­cio­nar sólo algu­nas de las dimen­sio­nes que con­flu­yen en él. Y dada esta com­ple­ji­dad, des­de muy tem­prano se hizo evi­den­te la nece­si­dad de una nor­ma­li­za­ción.

Un tex­to se cons­ti­tu­ye siem­pre a par­tir de tres ins­tan­cias: la de for­ma­ción, la de pro­ce­sa­mien­to y la de inter­pre­ta­ción (Harris, R.Signos de escri­tu­ra, Barcelona: Gedisa, 1999). Estas ins­tan­cias pue­den coin­ci­dir secuen­cial­men­te en el tiem­po y en el espa­cio, o bien acon­te­cer en momen­tos y geo­gra­fías muy sepa­ra­dos entre sí.

Sea cual sea el caso, para que un tex­to sea efi­caz, debe ins­cri­bir­se en un uni­ver­so cul­tu­ral, y más pre­ci­sa­men­te en un mar­co de con­ven­cio­nes, reglas y for­mas com­par­ti­das por la comu­ni­dad que pro­du­ce dicho tex­to. Sin este mar­co, la for­ma­ción, el pro­ce­sa­mien­to y la inter­pre­ta­ción de los tex­tos están suje­tos a una incer­ti­dum­bre tal que los vuel­ve con­fu­sos y equí­vo­cos algu­nas veces, o un arte­fac­to inú­til otras; poco más que una jeri­gon­za a ser des­ci­fra­da por espe­cia­lis­tas.

Durante siglos, el uso y la apli­ca­ción de aque­llas con­ven­cio­nes fue pro­duc­to de una tra­ba­jo­sa nego­cia­ción cul­tu­ral, para que­dar final­men­te en manos de escri­bas, impren­te­ros, edi­to­res y auto­ri­da­des ins­ti­tu­cio­na­les y eco­nó­mi­cas (del igno­to escri­ba a Alcuino de York y su caro­lin­gia, has­ta Aldo Manuzio, los Didot, Paul Renner, Jan Tschichold, las Academias y la gran indus­tria edi­to­rial, por citar sólo bre­ve­men­te).

Hoy, las compu­tado­ras y la auto­edi­ción ponen en manos de los dise­ña­do­res, redac­to­res, tipia­do­res, correc­to­res e impren­te­ros un sin­fín de recur­sos tipo­grá­fi­cos cuya per­ti­nen­cia y opor­tu­ni­dad se ve vela­da por su mis­ma fluí­da e inme­dia­ta dis­po­ni­bi­li­dad. La afor­tu­na­da demo­cra­ti­za­ción de la pro­duc­ción de tex­tos que con­lle­va el uso exten­di­do de las compu­tado­ras gene­ra tam­bién una enor­me con­fu­sión res­pec­to de los recur­sos que éstas pro­veen en el cam­po de la tipo­gra­fía y el dise­ño edi­to­rial (con­fu­sión que se agra­va no poco a cau­sa de la «inter­na­cio­na­li­za­ción» de las for­mas, la nomen­cla­tu­ra, la taxo­no­mía y todas las espe­ci­fi­ci­da­des del idio­ma inglés como lin­gua fran­ca digi­tal).

Un folle­to, un catá­lo­go, una revis­ta, un dia­rio, y con más razón una enci­clo­pe­dia, un manual o cual­quier tex­to cien­tí­fi­co, deben con­tem­plar en su pues­ta tipo­grá­fi­ca las nor­mas y con­ven­cio­nes que la tra­di­ción y la legis­la­ción deter­mi­nan en su res­pec­ti­vo ámbi­to lin­güís­ti­co (ámbi­to este cuya exten­sión y pro­fun­di­dad varía según qué temas en el inte­rior de un mis­mo tex­to), a los fines de garan­ti­zar su máxi­ma efi­ca­cia.

Las ver­sa­li­tas, las cur­si­vas, las negri­tas, los sig­nos no alfa­bé­ti­cos, en suma, el con­jun­to de recur­sos macro y micro tipo­grá­fi­cos (jun­to a cier­tos cri­te­rios de orto­gra­fía y sin­tá­xis) tie­nen, más allá de la volun­tad esté­ti­ca del dise­ña­dor, un uso espe­cí­fi­co ins­crip­to en el con­jun­to de reglas que cons­tru­ye la lógi­ca del sis­te­ma de la len­gua escri­ta. Desconocer y vio­lar esta lógi­ca aten­ta con­tra la con­di­ción de posi­bi­li­dad de la comu­ni­ca­ción escri­ta: en un tex­to aca­dé­mi­co, lo que debe­ría ir entre comi­llas (y no cual­quie­ra de éstas) no debe­ría ir de cur­si­va, so pena de indu­cir a gra­ves con­fu­sio­nes y sos­pe­chas.

El pro­fe­sio­nal del dise­ño de comu­ni­ca­cio­nes visua­les debe ser un agen­te de apli­ca­ción, docen­cia y repro­duc­ción de este sis­te­ma de con­ven­cio­nes, tan­to sea para garan­ti­zar la con­ti­nui­dad de sus efec­tos como para acom­pa­ñar res­pon­sa­ble­men­te y con cono­ci­mien­to sus cam­bios y adap­ta­cio­nes.

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CV Resumido
Horacio F. Gorodischer es arqui­tec­to por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, y ha reci­bi­do el diplo­ma hono­ra­rio de Diseñador Gráfico otor­ga­do por la Escuela Superior de Diseño de Rosario.
Dirige su estu­dio pro­fe­sio­nal des­de el año 1980.
Como pro­fe­sor titu­lar de gra­do y de pos­gra­do dic­ta cla­ses de Diseño Gráfico, Diseño Editorial y Ortotipografía en la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Nacional de Rosario, la Universidad Abierta Interamericana y la Universidad de Buenos Aires (todas de Argentina); así como en la Universidad de Barcelona (España); la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Centro de Estudios Gestalt de Veracruz, la Universidad Jesuita de Guadalajara, la Universidad del Centro (todas en México) y la Universidad de la República (Uruguay). También impar­te cur­sos, semi­na­rios y con­fe­ren­cias en dis­tin­tas orga­ni­za­cio­nes vin­cu­la­das al dise­ño.
Como inves­ti­ga­dor cate­go­ri­za­do del Ministerio de Educación con­du­ce pro­yec­tos de inves­ti­ga­ción y de exten­sión y es direc­tor de tesi­nas y pro­yec­tos de gra­dua­ción.
Es beca­rio de los gobier­nos de Canadá y España, par­ti­ci­pa como con­fe­ren­cis­ta en con­gre­sos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les, publi­ca artícu­los en revis­tas espe­cia­li­za­das de Argentina y España, es miem­bro de ATypI y par­ti­ci­pa en los encuen­tros de ATypI México 2009 y ATypI Barcelona 2014, así como en el pri­mer Encuentro de Educación Tipográfica en la ciu­dad de Buenos Aires.